martes, 18 de diciembre de 2007
Menos que cero
En eso, miro por la ventana y en el edificio de enfrente, en el cuarto piso, un hombre se asoma al balcón. Mira hacia abajo. ¿Qué hay abajo? No lo sé. Lo que a mí me tiene absorto es otra cosa: ese hombre está con el torso desnudo, y lo único que lo abriga es un toallón atado en la cintura. Ese hombre no tiene frío. Deja la ventana abierta, de modo que el frescor matinal refrigera toda la casa. Pero eso también es secundario. Lo primordial, lo que no puedo entender, es lo que veo en primer plano: ese hombre que mira hacia abajo no tiene frío.
Varios segundos después, el hombre levanta la mirada y, como si hubiera sentido encima el peso de mis ojos, me mira. Hacemos contacto visual. Me siento como en una película de Hitchcock y entonces dejo de mirar. Vuelvo a mi café con leche y al televisor, que ahora habla de Kaká y de la violencia en el fútbol chileno.
Al rato me asomo a la ventana y miro hacia abajo. Ah, parece que llovió, me sorprendo.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Cualquiera puede cantar
Como conclusión me queda una perogrullada que a veces necesita comprobarse: qué difícil que es cantar. Sobre todo con estas dos obras, que no son moco de pavo. Y también el amor de los españoles por el tango. A pesar de bajar del escenario con la sensación (supongo que basada en la realidad) de haber hecho mierda "Yira, yira", muchos me felicitaron y me dijeron que les encantó el tango, sobre todo porque se notó mucho mi acento argentino. Y sí, no es lo mismo que canten ellos o que cantemos nosotros "cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás..."
Por suerte o por desgracia o por ambas cosas, no quedaron registros de mi actuación. Aquí pueden ver un video de Discépolo y Gardel hablando de "Yira, yira" y después al Zorzal cantándola un poquito bien.
PD: Después me fui a dormir y me levanté con buenas noticias.
Ya sé, ya sé, me dirán que festejo resultados ajenos porque nosotros no ganamos nada y esas cosas. Pero qué me importa. Ja ja ja.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Diálogo
hoy mientras te escribía
Cristian dice:
me di cuenta de que estuve flojo
Cristian dice:
te acordás que la otra vez hablamos por acá lo de hacer un diálogo genial para poner como post
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
sí
Cristian dice:
bueno, precisamente ese diálogo estaba bueno para poner como post
Cristian dice:
y yo no lo guardé
Cristian dice:
salvo que se haya guardado automáticamente, por esas cosas que tienen las computadoras
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
a mí ningún diálogo me parece suficientemente bueno como para postearlo
Cristian dice:
de hecho, este mismo diálogo creo que lo voy a postear
Cristian dice:
si me das autorización
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
pero Cristian, no estamos hablando de nada interesante
Cristian dice:
depende de por dónde se lo mire
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
es más, sigo hablando con vos de pura educación, pero estoy bostezando
Cristian dice:
je je
Cristian dice:
hagamos una prueba
Cristian dice:
posteémoslo y que los lectores opinen si les parece interesante o no
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
bueno, está bien, pero lo posteás en tu blog... y si tiene éxito lo copio en el mío
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
bien especulativo lo mío
Cristian dice:
acepto
Cristian dice:
pero con la condición de que lo copiemos textual
Cristian dice:
sin aclaraciones de ningún tipo
Cristian dice:
el diálogo así como está
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
estemmm, bueh
Cristian dice:
ya mismo lo subo
Cristian dice:
antes de irme a dormir, que acá es tardísimo
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
pero sobre esto va a ser?, yo ya estaba por hablar de literatura húngara del período presoviético para hacerme el interesante
Cristian dice:
hablá de lo que quieras
Cristian dice:
tenés un minuto más hasta que abra Blogger
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
ah, no sos de los que piensan que Blogger está por cerrar y por eso mudan sus blogs a otros servidores?
Cristian dice:
no, no
Cristian dice:
yo soy de los que mientras vea la puerta abierta, entro y pido un trago
Cristian dice:
que después me echen
Facundo, Ídolo de los Quemados dice:
está bien, porque acá corre el rumor de que Blogger cierra, más o menos tiene la misma veracidad que los mails que avisan que el msn va a ser pago y que Bill Gates reparte su fortuna
Cristian dice:
me imagino
martes, 11 de diciembre de 2007
Qué linda es Valladolid
Acá abajo, alguna imágenes, empezando por un adorno navideño.

Acá una parada de colectivos. Autobuses, les llaman acá. Hay una pantalla que indica cuántos minutos faltan para la llegada de cada línea.

Una callecita durante un atardecer.

Y acá estoy yo, frente a la Catedral de la ciudad.
lunes, 10 de diciembre de 2007
En el Patio Herreriano



Esto es sólo un fragmento de una obra mayor. Lo aclaro por las dudas.


Y en el centro del Patio Herreriano, las estatuas del rey y la reina.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Los ojos del amante
martes, 4 de diciembre de 2007
El problema de llamarse Cristian
En España, Cristian es un "nombre de niño pijo". En argentino, niño cheto. Porque aquí pijo significa cheto y, sí, su femenino es pija, una de las tantas palabras que usamos en mi querido país para denominar al miembro sexual masculino. Su uso en España lo pueden comprobar en el aviso de la serie española llamada Gominolas, uno de cuyos personajes es Susana, "la pija insatisfecha".
A lo que iba: que me gusta mi nombre. Pero suelo enfrentarme a un problema, derivado quizás de las dificultades (no sólo en la Argentina) para la comprensión lectora que denuncia el informe de PISA: los destinatarios de mis e-mais leen CristiNA por CristiAN. Y tal vez soy injusto, pero creo notar en las respuestas de varones un tono distinto cuando leen bien mi nombre que cuando lo leen mal. Ejemplo, un mail que me llegó hoy:
Querida Cristina.
gracias por todo. (...)
Besos
¿"Querida"? ¿"Besos"? Seguramente el remitente de este mensaje no me hubiese tratado de la misma forma de haber leído bien mi nombre (y los adjetivos y pronombres masculinos que aludían a mi persona) en el mensaje original. Por otro lado, yo nunca le escribí un mail con tanta deferencia a nadie que no conociera. Aunque, bueno, eso por ahí sea sólo por lo boludo que soy.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Internet en casa
Hace un rato estuvo aquí el técnico que habilitó la conexión a internet. Algo importante cambia desde hoy. Seguramente este blog experimentará las diferencias.
Y como últimamente además de poco actualizado lo tenía desilustrado, acá va esta fotito: fragmento de un plano callejero. Aquí, donde está el cartel, es el barrio (y la estación de metro) de Quintana. Aquí es donde vivo, donde ahora tengo internet. :D
sábado, 10 de noviembre de 2007
Películas y libros
Y ahora que tengo tiempo no se me ocurre qué escribir. Bueno, que estuve en YouTube viendo goles de River (contra Boca, contra Botafogo, contra Defensor) que había visto sólo de pasadita o que directamente no había visto. Cómo extraño el fútbol argentino... La comida, ya no tanto: ya encontré lugares donde comprar yerba, dulce de leche, alfajores Jorgito, tapas para empanadas Fargo, palitos de la selva, bizcochitos de grasa Don Satur, dulce de batata y otras de nuestras porquerías autóctonas.
Por otro lado, fui al cine. Hace algunas semanas vi The Brave One, una muy buena película con Jodie Foster que, me enteré ayer, no estrenarán en los cines argentinos por no sé qué problema de los dueños de las salas y llegará directamente al DVD, con el título de Valiente. Aquí se llamó La extraña que hay en ti, un título que curiosamente me parece mucho más apropiado que el original.
Y anteayer vi El orfanato, la precandidata por España al Oscar a la mejor película en habla no inglesa. También es muy buena, muy recomendable. La "presenta" (sin que nadie tenga muy claro lo que eso significa) Guillermo del Toro, el director de El laberinto del fauno.
Aprovecho las fabulosas bibliotecas públicas de Madrid para sacar gratis libros y películas. Entre otras cosas, estuve saldando algunas viejas deudas que tenía con la historia del cine y bastante cine español. Entre otras, vi: Lo que el viento se llevó, Ladrón de bicicletas, Hannah y sus hermanas, Los pájaros, La ventana indiscreta, La ley del deseo, La Dolce Vita, Los amantes del círculo polar, Tesis, La comunidad, Mi vida sin mí, Volver, Gilda, Golpe de estadio.
Y de paso, cuento mis últimas lecturas por aquí: Consejos de un fanático de Morrison a un discípulo de Joyce, La pista de hielo, Monsieur Pain, La literatura nazi en América, Nocturno de Chile y Putas asesinas, de Roberto Bolaño; Nada, de Carmen Laforet; La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón; El país de las últimas cosas, de Paul Auster; Trece rosas rojas, de Carlos Fonseca; la llamada Autobiografía de Borges; Trenes hacia Tokio, de Alberto Olmos; Rabia, de Sergio Bizzio; y Una tarde con campanas, de Juan Carlos Méndez Guédez.
lunes, 15 de octubre de 2007
Segovia y Cantalejo
martes, 9 de octubre de 2007
"Jugar con fuego"
lunes, 8 de octubre de 2007
Mi Superclásico más raro
-Diez euros, con dos bebidas.
¡Diez euros! ¡Y sólo para ver el segundo tiempo! Me pareció demasiado. Para colmo, le pregunté qué ponen.
-Boca... -y se quedó callado, presa de la duda acerca de cuál demonios era el otro equipo.
-River -le dije.
-Eso. River.
Me di media vuelta y me fui de nuevo al metro, rumbo a La Latina, donde una estimada colega (que me escribió un mail luego de leer el post anterior) me dijo que vio el partido del año pasado. Un barcito en una esquina, me dijo. No era un dato muy preciso, en un barrio (y una ciudad) donde uno levanta la vista y ve un bar. Sólo en Antón Martín, hay más bares que en toda Noruega. Fui a La Latina, di vueltas y vueltas y cuando ya estaba casi desesperanzado, la pantalla de plasma del bar Cantalejo, en la esquina de la calle de Toledo y la Cava Alta, me mostró al Burrito Ortega llevando la pelota y esos raros pantaloncitos blancos que usa River desde que yo me vine. Me sentí afortunado, aunque ya hubiera empezado el segundo tiempo. Eran las ocho y diez. Entré, me acomodé en la barra y pedí una caña. Me la sirvieron con una tapa de bolitas de papas, papas fritas y unos pedacitos de chorizo. Me saldría menos de diez euros, sin dudas.
Había un problema: el televisor estaba sin sonido, y la transmisión (la misma que en Argentina, emitida por TyC y tomada por una señal de Canal Plus) omitía el videograph del resultado y el tiempo de juego. Es decir, no sabía cuánto faltaba para que el partido terminara y, lo peor de todo, no sabía cuánto iba. Le pregunté a uno de los mozos, que me dijo: "Creo que gana el River, vi que hizo un par de goles, dos guapos goles, pero la verdad que no sé".
Con esos datos mínimos, me puse a mirar el partido. Pero a cada minuto dudaba más, hombre de poca fe, de la palabra del camarero, porque River era el que iba para adelante, dominaba la pelota, y Boca no hacía nada. No atacaba, no reaccionaba. Era River el que parecía necesitar el gol. Y se los perdía. El partido fue bastante pobre, casi no vi chances frente a los arcos. Pero Boca no hacía nada de nada. Bueno, sí, pegaba patadas. Y no podía parar al chiquitín Buonanotte. Pero River tampoco parecía desesperado, así que lo más lógico parecía que fueran empatados. En un momento la cámara se detuvo unos cuantos minutos en la tribuna de Boca, y la hinchada cantaba, parecía feliz. Eso casi me convenció de que la cosa estaba empatada. Ellos festejan mucho los empates contra nosotros. Evidentemente, sacarnos un punto en nuestra cancha ya es toda una hazaña.
Y así, mientras yo me comía los codos de los nervios sin saber cuánto iba el partido, y creía que si River metía un gol debía festejarlo mucho porque iba a ser decisivo, fueron pasando los minutos.
Un detalle que no mencioné hasta ahora: nadie más que yo miraba el partido. A nadie parecía interesarle. Junto a mí se lamentaba un madrileño hincha del Aleti, que acababa de perder por paliza contra el Barsa, y que de pronto y no sé a cuento de qué se puso a despotricar contra Raúl:
-Es un inútil.
-Está mayor -le respondió una interlocutora, hincha del Real Madrid, quien un minuto antes le había dicho que prefería que ganara el equipo de Messi antes que el de Agüero y Maxi Rodríguez.
-No, no está mayor: es un inútil.
Y así pasaron los minutos, y yo sin saber cuánto faltaba, hasta que se cumplieron los 45 minutos desde el momento en que yo llegué y, no quedaba otra, la cosa se terminaba. Y entonces Passarella hizo los cambios, y salieron Buonanotte y Ortega y las sonrisas en sus caras y los abrazos en el banco me hicieron decir "eso no puede ser por un empate", y enseguida el partido se terminó y por fin apareció el videograph: River 2 - Boca 0, y la verdad que me sorprende todavía haber visto a ese Boca tan inexpresivo y soso y sin alma.
De pronto recordé más de un superclásico en Los Angelitos, en Varela, ganado por Boca, y yo rodeado de bosteros que no paraban de gritar, y yo ayer disfrutando de otro de estos triunfos cada vez más habituales, entre el silencio y la indiferencia de un bar que se preparaba para el partido del Madrid, que comenzaría inmediatamente después.
-¿Qué era, la final de la liga? -me preguntó el mismo mozo de antes al ver que todo River se abrazaba en el medio del campo y que el Monumental era una fiesta.-No -le respondí-, es el partido más importante de la Argentina.
Le hubiera dicho la verdad, que es el más importante del mundo, pero creo que no me habría entendido. Le pagué el euro con veinte que me costó la caña y me volví a casa, feliz.
---
PD: Debido a todo lo que conté, recién ahora, cuando me conecto a internet, me entero de que Boca jugó con uno menos el segundo tiempo. No cambia en nada mis comentarios. Ni mi alegría, je je.
martes, 2 de octubre de 2007
"Hasta luogo"
Hasta luego, con la e como corresponde en buen argentino, es lo que digo en el otro blog. Una deuda que tenía pendiente, y que ahora está saldada. Ahora está claro que todo está acá, del lado de allá.
lunes, 1 de octubre de 2007
En busca del fútbol argentino
Me entero de las alocadas noticias de esa balsa a la deriva que es River: lo agarra una correntada buena y gana con goleada y golazos, pero a la menor inestabilidad del agua se desarma y hace un papelón contra Tigre. Es una pena que Passarella y Aguilar nos hayan acostumbrado a pasar papelones. Pero bueno, se lo sufre a la distancia. Y el domingo espero poder sentir el River-Boca en directo desde algún bolichito madrileño.
La última noche que estuve en Valladolid, durante las fiestas de la ciudad, me puse la camiseta de River. Fuimos a un puesto de comida argentina, donde había absurdas ofertas llamadas "Pelotudito" y "Boludito", y un compatriota que atendía me hizo una referencia a que la mía era la ropa que usaban Medina Bello y Corti. En efecto, mi camiseta tiene la publicidad de Sanyo, que River usaba hace como diez o doce años. Después iba yo con dos personas por calle y, de pronto, nos salió al cruce un chico. No tendría más de 20 años de edad.
-Por tener la de River, los invito a unas cañas -dijo.
El chico fue hasta la caseta en la que trabajaba y al minuto volvió con tres vasos de cerveza, que nos regaló. Me contó que es de Mendoza, pero que hace ocho años que vive en Valladolid, y también viaja mucho a Santander. Ya perdió su acento argentino y habla un "mezcladito", como tantos de los que se radican en otras tierras.
A mí, con tan poco tiempo en España, ya me pasa que cuando estoy hablando se me cruzan por la cabeza expresiones españolas. Por ejemplo, una vez hablaba de que algo era caro, dije "cuesta..." y antes que "un vagón de guita" se me apareció la frase "una pasta". O en palabras que tengo que usar a la fuerza para que se me entienda, como "el bordillo de la acera" en vez de "el cordón de la vereda", "zumo de melocotón" en lugar de "jugo de durazno" o "camiseta, jersey y chaqueta" en vez de "remera, pulóver y campera". Cada vez que pasa algo así, recuerdo las amenazas de mis amigos sobre la posibilidad de que cuando vuelva haya perdido mi acento argentino y hable como un español. Espero que para evitarlo no tenga que llegar al límite de practicar argentino cada noche antes de dormir...
martes, 25 de septiembre de 2007
Reemprender la marcha
¿Qué más decir de mis primeros días en este país? Estuve casi una semana en Valladolid, donde pasé unos días maravillosos, de sol, fiestas en las calles y descanso. Después vine a Madrid y, entre otras cosas, fui al concierto de Sabina y Serrat en el Palacio de los Deportes. Y la semana pasada estuve un par de días en Jaén, donde se realizó el muy interesante I Encuentro de Literatura Digital.
Podría decir mucho más, obviamente. Pero por ahora esto. Para retomar el ritmo hay que ir de a poco.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Life is very short, and there’s no time…
“Dinamarca es así”, me dijo más de un danés, haciendo el gesto de poner los dedos pulgar e índice lo más cerca uno de otro. Hay, en total, cinco millones de habitantes. La consciencia de eso es lo que hace que todos –TODOS– hablen inglés. La de los Beatles es la obvia segunda lengua, que todos aprenden en la escuela desde los cuatro años. Muchos hablan, además, una tercera lengua, opción en la que el español está ganando cada vez más lugar, en detrimento del alemán y el francés. Y a eso hay que sumarle que todos entienden y pueden darse a entender con los parecidos idiomas de los demás países escandinavos: Noruega, Suecia, Finlandia…
Ya que estoy con la lengua de los Beatles, como habrán notado, aprovecho un par de líneas de una canción suya para hablar del fin de mi paso por Dinamarca. Esta misma tarde, a las 16 hora local (las 11 de la Argentina) me tomaré un avión de Iberia que me depositará en Madrid. La vida es corta y no hay tiempo… Bueno, sí hay tiempo. No mucho, pero hay. La cuestión es saber aprovecharlo. En eso andamos.
Aquí, la bonita versión que Heather Nova hizo de "We Can Work It Out" para la película I am Sam.
El próximo post será desde las Españas. Hasta entonces.
jueves, 6 de septiembre de 2007
¿"Recova"? ¿Álvaro...?
1
–¿Eres argentino?
Me sacó la nacionalidad con sólo escucharme hacerle una pregunta. Le dije que sí, y me preguntó si había ido a ayudar a Eva Dam Jensen con una traducción de cuentos de Borges en la que ella está sumida desde hace tiempo y que le estaba generando algunas dudas.
Era en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Copenhague, una institución por supuesto pública que es (al igual que casi todas las instituciones de este país) una maravilla. Yo había ido a buscar a Eva, un contacto que me habían pasado cuando estaba en la Argentina, y ahora nos habíamos desencontrado. Quien me preguntaba si yo provenía de las lejanas tierras del autor de Ficciones era el profesor español Ángel Álzaga.
–No –le respondí–, pero si la puedo ayudar en algo, con gusto.
2
Al día siguiente pude encontrarme con Eva. Le comenté el episodio anterior y se rió, y luego me comentó sus dudas:
–¿Qué es “recova”?
Lo que me vino a la mente fue, desde luego, Álvaro Recoba, el futbolista uruguayo. Pero me puse a pensar y me di cuenta de que sí, lejanamente, me sonaba la existencia de la palabra “recova” (con ve corta). Y que, también lejanamente, me sonaba a una construcción, como una especie de… Di unas vueltas y me expliqué tan mal que no me entendió nada. Ella me explicó que Borges usa esa palabra en “La muerte y la brújula”, y que la definición del diccionario (“lugar público en que se venden gallinas y otras aves domésticas”) no le alcanzaba para captar el sentido de la frase.
La otra duda era si “la quinta de Triste-le-Roy”, lugar donde transcurre la escena final del cuento, se refiere a una quinta ubicada en un sitio llamado Triste-le-Roy o si la quinta es propiedad de una persona llamada Triste-le-Roy.
Después hablamos de muchas otras cosas. Antes de despedirme, le prometí que si podía aclararle algo con relación a sus dudas, le avisaría.

3
La universidad de Copenhague no sólo es totalmente gratuita, sino que además los jóvenes reciben un subsidio para estudiar. No sé la cifra, pero sí que son unas cuantas miles de coronas (unos cuantos cientos de euros, digamos). Disconformes con ello, muchos trabajan a la par de que estudian, y eso genera que las cursadas se les prolonguen un poco.
En parte gracias a esa ayuda, los jóvenes se van muy pronto de sus casas. Entre los 16 y los 18 años, abandonan a sus padres y se van a hacer su vida por ahí. Las relaciones familiares son muy frías: se visitan poco, hay que avisar previamente, las efusividades latinas quedan muy lejos. Y si alguien va a comer a lo de sus padres y no lleva nada, debe dejarles dinero, para cubrir sus gastos.
Le pregunto a Eva si el nivel académico de la universidad es bueno. Me dice que sí, aunque desde hace unos años (“este gobierno de mierda”, dice en su perfecto español con acento nórdico) se le da más importancia a la administración que a la docencia. “Un profesor como yo gana unas 350 mil coronas al año, y el decano gana un millón y medio. Eso no puede ser”, dice. Traduzco: un profesor gana 47 mil euros anuales. El decano, 200 mil.
4
Busco el cuento. Borges dice: “Ya en el estribo del cupé, el último arlequín garabateó una figura obscena y una sentencia en una de las pizarras de la recova”.
Google me ayuda con descripciones e imágenes, y le escribo a Eva un mail en el que le copio algunos links. Ella me lo agradece; seguramente la versión danesa de Google no muestra enseguida la Recova Vieja del siglo XIX de Buenos Aires.
Ese fue mi pequeño aporte a la difusión de la obra de Borges y la literatura argentina en Dinamarca.
Igual, si mañana vuelven a preguntarme por “recova”, seguro que lo primero que se me cruzará por la cabeza será: “¿Álvaro…?”
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Algunos datos sobre Dinamarca
-El sueldo promedio de un trabajador es de 30.000 coronas danesas. Es decir, unos 4.000 euros. Mucho más que el sueldo medio de los trabajadores en Europa. Sin embargo, todos aquí destacan lo mucho que se paga en impuestos: los que menos ganan, pagan un 38% de impuestos de su sueldo. De manera que de esos 4.000 euros les quedarían unos 2.500. Y después en cada producto que compran pagan un 25% de IVA. Sin embargo, nadie se queja porque todos viven muy bien.-Prácticamente no hay cíbers ni locutorios: todos tienen sus celulares de última generación y sus computadoras portátiles. Los teléfonos públicos suelen fallar, tragan las monedas sin permitir la comunicación. Y no hay tarjetas para llamadas locales. Es decir, alguien que como yo llega de afuera sin teléfono y sólo por unos días, tiene algunas complicaciones.

-Tener hijos “es fácil”: van al colegio hasta las 13 y luego asisten a unos lugares que se llaman “casas de libertad” (bueno, se llaman así pero en danés), donde hay profesionales que los cuidan y ayudan a hacer los deberes. Eso si quieren, porque también pueden jugar a los videojuegos súper modernos que tienen allí, o bien no hacer nada. También almuerzan allí, y esperan a que sus padres los pasen a buscar, no más allá de las 4 de la tarde, porque nadie aquí trabaja hasta después de esa hora. Todo por 40 euros al mes.
-Se puede vivir sin trabajar, gracias a los subsidios por desempleo que otorga el Estado. Me cuentan que hay gente que vive, literalmente, sin trabajar. Pero en general eso no va con la idiosincrasia del danés: no se imagina viviendo así, de vago. Se aburren. Pero que el Estado ayuda, ayuda. Hasta otorga un subsidio de 30 coronas diarias (o sea, 4 euros, lo que da 90 euros mensuales, y que equivalen en pesos argentinos a casi 400, lo que gana un jubilado y más que un plan Jefas y Jefes de Hogar) para la alimentación de tu perro, si es que tenés uno. No se rían, no es joda: es la pura realidad.
-La red de subte (“metro”, tal como se llama aquí y en gran parte de las ciudades del mundo) es mínima: apenas dos líneas, que tienen nueve estaciones en común, más de la mitad de su recorrido. Después, una de ellas se extiende por dos estaciones más, y la otra por seis. “El verdadero metro es el tren”, me dijo alguien. El ferrocarril cubre muchos más sectores de la ciudad, que en realidad es muy pequeña y con lo que tiene se arregla sin problemas. Ah: para viajar no hay molinetes ni un tipo que controle el ingreso ni nada. Entrás y viajás. Obviamente, todo el mundo saca religiosamente su boleto (19 coronas, unos 2,60 euros), aunque nadie se lo pida. En todo caso, existe el riesgo de que pase el chancho, y si te agarra sin boleto tenés que pagar una multa de no sé cuántos miles de coronas. Y los daneses no son gente de arriesgar demasiado.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Resumen de noticias
En la popa de la fragata, el domingo a la mañana.
Sigo trabajando en un artículo con el que estoy muy entusiasmado pero no puedo terminar. Espero hacerlo mañana.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Acá vivo
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